Acabo de leer, más que nada por curiosidad, “El Código Da Vinci”, de Dan Brown, un penoso escritor.

De que trata

Jacques Saunière, conservador del museo del Louvre, es asesinado. Antes de morir, deja una serie de pistas con el objeto de que su nieta, Sophie Neveu, con la ayuda de un experto en simbología, Robert Langdon, descubran un misterioso secreto que la iglesia quiere silenciar (aunque al final no es para tanto); la boda de Jesús con María Magdalena y la descendencia de ambos, que aún perdura.

Opinión sobre el libro

El libro está pésimamente escrito. Dan Brown tiene la desfachatez de llamarse escritor y dejar semejante basura para el lector. Pero la carencia en la prosa de este personaje no interfiere para que éste se convierta en un best seller mundial. La razón es bastante simple: misterio, acción, historia tergiversada para que encaje con las teorías propuestas, sexo, feminidad y dogmática de la iglesia. Como una de esas insulsas películas americanas prefabricadas con el único objetivo de captar adeptos en forma de billetes verdes, “El código da Vinci” triunfa pese a ser la mayor patraña escrita que jamás he leído. Una buena mano en marketing puede hacer realidad el milagro.
Además, las teorías de Dan Brown no son nuevas. La mayoría de ellas proceden del libro “Holy Blood, Holy Grail”, y el resto son pobres y arcaicas teorías esotéricas sin el menor fundamento. Muy trillado el tema de la posible descendencia de Jesús.
La ignorancia del autor se manifiesta constantemente, en la historia pasada y presente de la iglesia (uno de los antagonistas es un monje del Opus Dei, pese a que el Opus no tiene monjes), en la historia y las interpretaciones pictóricas (el cuadro de la última cena no es como lo pinta, tergiversando la verdad para su beneficio), en geografía…
La mitificación del sexo, junto con la manifestación de la divinidad femenina, son una constante en esta pésima obra. Tan constantes que parece que no hable de otra cosa (a mi también me gusta… pero tanto como una experiencia espiritual…). Y es que, tienes un problema cuando ves penes en la Torre Eiffel.
Unos personajes planos, carentes de la inteligencia que Dan Brown les quiere atribuir, intentan resolver una serie de enigmas, algunos de los cuales se pueden considerar un insulto a la inteligencia humana (un mensaje que no son capaces a descifrar estaba escrito al revés).
Una aberración.

Relación con el misterio

Lo único que le atribuye un atisbo de polémica a esta bazofia con letras, es la declaración de su autor en el prólogo, de la veracidad de cosas que, realmente, no lo son, como pinturas, puntos geográficos… pues, tergiversados se amoldaban mucho mejor a sus ya pasadas de moda teorías.
Desde el mundo del misterio, mejor dicho, desde el mundo de aquellos que viven del misterio, este libro es un gran filón.
Ríos de tinta a echo correr en publicaciones como “Enigmas” o “Más Allá”, amén de programas de radio (como los de Milenio 3, de Iker Jiménez) y de televisión (como La Otra Realidad de Javier Sierra). Incluso ha dado pie a libros que explican los desvaríos mentales de Dan Brown, desvariando aún más en teorías todavía peores.
Ejemplos de estos libros son “Diccionario del Código da Vinci” de Simon Cox. Libros que se aprovechan del filón de otros libros.
En definitiva, un mal libro, pésimamente escrito, que trata un tema ya trillado, y que, como los vendedores de misterios, miente para adecuar la historia a sus teorías, que si no se caen.

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