Javier Sierra y los fantasmas

Los 200 0 300º de la noche del viernes al sábado impidieron mi encuentro con Morfeo, en un mundo de ilusiones y divertimentos. Así que no tuve más remedio que suplirlo practicando el arte de la navegación… por Internet.
Tras una media hora leyendo chorradas, sentí que la anormal situación de mis labios, labios superiores por encima de mis encías, labios inferiores por debajo, junto con mi sabiniana (de Sabina) voz grave, me empujaban a refrescar mi garganta. Me despegué de mi silla de cuero, salí de mi habitación, crují el suelo de madera a mis pies, que se alegraron al llegar al baldosado piso de la cocina. La refrescante brisa encarcelada en el refrigerador, me lleno de gozo. Mi ardiente mano alivió su sufrimiento durante unos instantes al contacto con el frío recipiente de mi futuro refrigerio. Mi agatada lengua recuperó su viscosidad habitual, a la par que mi garganta acogía con felicidad el líquido que por su cavidad se deslizaba.
De vuelta a mi angosta vivienda nocturna, una sensación febril azotó mi ser. Las altas temperaturas, que habían causado mi epopéyico viaje, volvían a castigarme con su presencia. El azufre del que carecía el ambiente habitacional era lo único que diferenciaba mi estancia con el infierno bíblico.
La silla de cuero, frente al monitor de mi ordenador, esperaba, como con chanza, mi vuelta, enseñándome como restos de mi porosa piel discurrían cual río por su ennegrecido semblante.
Una rápida decisión tomada, desde la prisa que apremiaba mi bebida, llevó mis pasos hasta el oscuro salón, lugar de reunión familiar a no estas deshoras.
La decepción inicial a mi paso por el ocioso conjunto de canales, llevó a mi conciencia a esgrimir una solución ecuánime para combatir la zozobra. El mayor invento humano desde la rueda o la penicilina, asomaba por encima del televisor. El vídeo. Entre el armagedon de mandos a distancia, encontré, por fin, mi tan querido compañero. Sin pensármelo dos veces, pulsé el botón que accionaba tal maravilloso mecanismo, mostrándoseme algo que mi mente, quizás inteligentemente, había ya olvidado.

Pues eso, que tenía calor, me fui al salón, puse el vídeo, y salió el programa de Javier Sierra, que se me había olvidado que lo tenía grabado para criticarlo más adelante.

Esta semana, el interesantísimo tema tratado ha sido la vida después de la vida, donde se presentaban pruebas tan ineludibles de su existencia como testimonios, anécdotas, grabaciones psicofónicas fácilmente falsables, imágenes igualmente falsables… en definitiva, una serie de pruebas que realmente no tienen ese valor y que, a diferencia de lo que harían en cualquier ámbito científico pruebas de la misma índole, aquí nos sirven para dar una respuesta certera al tema de la vida después de la muerte. En efecto, esto suena a exactamente más de lo mismo.
En la página de Telemadrid podemos encontrar la siguiente información acerca del programa que nos ocupa:

EN EL PRÓXIMO PROGRAMA...“¿Podemos hablar con los muertos?”.
Este lunes “El Otro lado de la Realidad” tratará de dar respuesta a algunas preguntas constantes en la historia del ser humano. Cuestiones tan interesantes como si hay vida después de la muerte o qué nos espera después de morir, se debatirán en la mesa de trabajo de Javier Sierra. Testimonios tan espeluznantes como los de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte tendrán cabida en el programa. ¿La medicina puede explicar estas vivencias? ¿Se ve una intensa luz al final del túnel? Los mejores expertos nos darán su opinión científica sobre el tema. Nos plantearemos si es posible el contacto con el más allá y cuáles son los métodos para lograrlo: ouija, bolas de cristal... Además nos describirán lo que hay después de la muerte quienes dicen haberlo visto.Para tratar de todos estos temas contaremos, como siempre, con la presencia de los más prestigiosos especialistas:

* Dr. José Miguel Gaona, es Doctor en Medicina y Psiquiatra. Durante sus años dedicado al tratamiento de toxicomanías tuvo varios pacientes que experimentaron Experiencias Cercanas a la Muerte.
* Paloma Cabadas. Psicóloga e investigadora de la conciencia y los estados disociados. Posee la capacidad de viajar “al otro lado” desde hace años.
* Alfonso Galeano, experto en Transcomunicación Instrumental, lleva 20 años experimentando con psicofonías y psicoimágenes.
* Francisco Azorín, presidente del Centro de Investigaciones Metafísicas de Alicante. Experto en Ouija e Investigador de Fenómenos Paranormales

Eso de “mesa de trabajo” es un decir, claro. “Los mejores científicos nos darán su opinión científica sobre el tema”… javierín, el único científico de la mesa tenía cara de no creerse nada de lo que contaban.

Detengámonos en los invitados. Que tipo de información hay en Internet sobre ellos.

-Dr. José Miguel Gaona: He encontrado poca información. Doctor en medicina y psiquiatra, miembro del comité de honor de la fundación Altarriba, autor del libro “El síndrome de Eva”… y ni siquiera sé si se trata de él en todas la informaciones o es otro José Miguel Gaona (que los hay, al parecer).

-Paloma Cabadas: Profesora e investigadora del Instituto Internacional de Proyecciología y Concienciología. Se forma como profesora en Brasil y funda el centro en Madrid. En él, trabajan con la voluntad, no utilizan ni sonidos ni aparatos electrónicos. Gracias a ello, uno puede conseguir modificar los estados de consciencia, mejorar su estado de salud, hacer trabajos de sanación y mandar energía a otras personas, entrar en relación con personas que fallecieron y ayudarles a encontrar la luz. En su primera proyección, después de un curso, se quedó dormida y se despertó temblando. Puso su voluntad en querer salir del cuerpo y tuvo una proyección con conciencia. Se paseó por toda la casa, salió fuera de su domicilio y volvió a su cuerpo en estado de lucidez. En sus experiencias se ha encontrado con seres fallecidos. En una ocasión, asistió a un niño que se había caído y había muerto, y en su confusión estaba reviviendo todo el tiempo su muerte. También ha hecho viajes de exploración. Ha estado en muchas ocasiones en África. Alguna vez, en sus viajes astrales, alguien se ha quedado mirando fijamente donde ella estaba y ha tenido la sensación de que sabían que estaba allí. Ha estado en lugares con formas de vida avanzadas, fuera de nuestra civilización. Vio edificios acristalados y el tránsito era en vehículos que estaban flotando medio metro por encima del suelo.
En definitiva, uno más de este circo. Puede sanar, viajar y mil cosas más con el poder de su mente… pero al programa sólo ha ido a hablar.

-Alfonso Galeano: Investigador de fenómenos paranormales. Especialista en Técnicas de TRANSCOMUNICACIÓN INSTRUMENTAL, muy reconocido internacionalmente en su mundillo.
Licenciado en Filosofía y Letras (es decir, de física poco… aunque me parece que le acompañan físicos en sus “investigaciones”).
He encontrado varios textos escritos por el sobre esto de la transcomunicación, pero datos biográficos, pocos.

-Francisco Azorín: Licenciado en Ciencias Químicas.
* Presidente del Centro de Investigaciones Metapsiquicas de Alicante (CIM Alicante).
* Miembro de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP)
* Investigador del fenómeno Ouija, Ouija-Terápia, Ouija-Fonías
* Ha intervenido en varios programas de divulgación pública de radio y TV.
Su página (bueno, la del CIM), no tiene desperdicio. Puedo desfogarme aquí inútilmente frente a la aplastante temática que trata. Muy divertida. La información la he sacado de ahí.

Entremos al trapo

Bueno, Javi Sierra, como en el resto de los programas, se dedica a poner cara, hacer un par de preguntas sobre el tema, mostrar imágenes en la pantalla, y tocarse las pelotas básicamente.
Realmente, el tema es abordado por los invitados.

Paloma Cabadas, nos ilustra con sus experiencias fuera del cuerpo, que todos tenemos, en su opinión, pero que no todos recordamos. Nos describe un mundo similar a este, donde se conserva la individualidad, así como, al parecer, las experiencias personales. No existe el cuerpo, sino un soporte energético, parecido al cuerpo humano, donde se muestran gafas, ropa y similares.
Obviamente, esto, lejos de ser demostrable, es, más que nada, una experiencia subjetiva, proclive a los vahídos mentales de quien se lo imagine. Es explicado por ella misma quien confiesa que, para entrar en ese mundo, se duerme, se relaja, y despierta, pero en sueños, totalmente lúcida. En mis sueños yo también estoy totalmente lúcido… pero no por eso dejan de ser sueños.
El más allá se compone de aspectos de la vida cotidiana. Esto está bien si te gusta tu trabajo… pero si tienes un trabajo de mierda, que lo único que quieres todo el día es terminar ya con él, tiene que ser una putada.
Paloma, en una experiencia personal que no duda en compartir, ve a su abuelo en una lóbrega y austera casa. Eso es, según su experta opinión, el mundo interior de su abuelo, representado, al parecer, en el más allá, no en el más acá.
Su postura es muy similar a la de la película “Más allá de los sueños”, de Robin Williams… y eso es cierto, yo no creo que se haya montado semejante película ella sola.
Además, al parecer, en la vida después de la muerte, no solo conservamos la lucidez que algunos tienen en esta vida, sino que seguimos evolucionando. Así que, ya sabéis, si queréis ser mejor persona, moríos.

Galeano, a la par que se muestran imágenes (psicoimágenes) en la pantalla, nos explica la forma de obtención de las mismas, además de teorizar sobre su origen y sobre determinadas pautas comunes. Bueno, no cabe decir que estas anecdóticas pruebas han sido obtenidas en medios no controlados y son, por tanto, proclives a la falsedad. Tienen el mismo valor que un testimonio a nivel de demostración de un fenómeno.
Según Galeano, a veces se muestran imágenes de extraterrestres (¿conoce el aspecto de un extraterrestre?), de duendes… y del resto de seres mitológicos que se les ocurra meter.
En una imagen, se puede ver a un sacerdote. Lo espectacular (si, si, espectacular) de esta imagen es que ese sacerdote está identificado. Con lo difícil que debe ser identificarlo. Pues bueno, muestran una imagen del sacerdote, una foto, y es exactamente igual a la de la pantalla supuestamente obtenida con el método ese de las psicoimágenes, pero más difuminada y con un crucifijo en el pecho. Según Galeano, esto es porque los espíritus intentan adoptar formas conocidas, formas adoptadas en vida en fotografías tomadas. Una explicación muy pillada por los pelos.
También nos muestran, después de decir que algunos expertos en la materia (aunque realmente, según ellos, no es materia) creen que estas imágenes son obtenidas inmediatamente después de la muerte, una imagen de un ser macrocéfalo, es decir, cabezón, que son los seres que Galeano identifica con los extraterrestres.
Nos muestran, también, la imagen de, supuestamente, una tía partiéndose el culo… bueno, sonriendo simplemente. Decir que yo ni veo que sea una tía (bien podría ser un tío), ni veo que esté sonriendo, ni veo la importancia o utilidad de obtener imágenes fácilmente falsables de forma no controlada.
Nos deja claro que las imágenes no pueden ser obtenidas por interferencias de la tele, debido al modo de obtención de las mismas, nunca controlado y con el mismo valor que un testimonio a efectos de validación científica.
Por cierto, Galeano dice que las imágenes son elaboradas mediante la dinámica fractal, sea lo que sea que quiera significar eso.
Por supuesto, para teorías absurdas, a parte de las ya enunciadas, también tiene cabida Galeano, quien no se ruboriza al decir que, en el momento de la muerte, se pasa a otro plano, una especie de centro de preparación para la otra vida, donde los viejos tardan más en recuperarse y prepararse que los jóvenes. Además, y esto si que es un perfecto ejemplo de masturbación mental de las buenas, los niños que han fallecido, crecen hasta cierta edad, hasta adquirir un determinado aspecto. Las pautas que rigen el crecimiento del pequeño, teniendo en cuenta que no tienen cuerpo, son, por ahora, para la paraciencia imaginativa, y para la ciencia objetiva, un misterio. Por supuesto, esto no se cumple con todos los fantasmicos… porque cada fantasma es un mundo.

Para Azorín, experto en comunicación a través de la ouija, este tablero es un método de comunicación telepática, pese a no estar aceptado este sistema por la ciencia, y nos sirve para contactar tanto con seres del más allá, del más acá, intraterrestres, extraterrestres, hombre de lava del centro de la tierra, seres ficticios como Mickey Mouse, y la madre que los parió a todos… vamos, que no sé por qué se siguen utilizando satélites.
Nos cuenta que su novia, hace 25 años (anos si mi teclado no dispusiese de la letra ñ), cuando el todavía estaba carcomido por la mala e insana influencia escéptica (es un recurso literario propio, el sólo dijo que era escéptico), le demostró que el master, no el de los juegos de rol, sino el vaso, el funículo ese que sirve para marcar las letras en el tablero ouija, no lo movía ninguna persona. No nos hace partícipe del modo de demostración que su novia llevó a cabo, pero sí de sus dos primeras conexiones a través de este vanguardista método (con un tío, militar, que lo conocía de vista, y con su mujer en una vida anterior… o posterior… no me acuerdo muy bien lo que dijo).
También nos comunica Azorín, que se demuestra que las sesiones de ouija son propicias para la obtención de psicofonías (grabaciones de voces fácilmente falsables) y las psicoimágenes (imágenes de caras fácilmente falsables). Sierra nos enseña un vídeo de esta experiencia, en la que, una voz que no pertenece a los investigadores en pantalla, dice lo que va a salir en el tablero. Claro, alguien se lo tiene que decir, para que no se equivoquen de palabra, que los están grabando en vídeo. El vídeo era del grupo HEPTA… el grupo del padre Pilón (tan conocido por aquestas terras).
Para quienes no lo sepan, la ouija, así como otros métodos de “transcomunicación”, está relacionada directamente con el espiritismo o la filosofía espirita, inicia hace ya tiempo, según algunos, por las hermanas Fox, en Norteamérica, siendo tachada de fraude por las mismas. No cabe decir que aún sigue viva esta doctrina, y que quienes la practican, como es el caso de Azorín, la consideran una ciencia, con su propio método completamente refutable por cualquier estamento realmente científico.

En cuanto al doctor Gaona, el único que no vive de las paraciencias, la verdad es que no deja muy clara su posición. Por un lado, no le parece posible, o encuentra explicación científica, pero por otro lado le parece interesante y no niega que esa pueda ser una realidad. Es, en mi opinión, el único que parece decir cosas sensatas.

Bueno, todos, menos Gaona, tienen opiniones en común, como la de la existencia del más allá, como la mayoría de las religiones, la recuperación del mejor aspecto físico posible en cada persona (no sé como quedaría John Merrick, “El Hombre Elefante”, quien no sólo era macrocéfalo, sino que su cuerpo estaba lleno de tumores, consecuencia del peor caso de neurofibratosis visto jamás, que le convirtió en un monstruo de feria, y acabó con su vida con 21 años), el desdén hacia cualquier tipo de ley física de esas que rigen el universo, amén de tirar a la basura la biología.
Eso es to, eso es to, eso es todo, amigos. Más Sierra ganándose el pan a la par que se achatan sus testículos por el polo, se erosionan sus gónadas por la fricción, se toca los huevos en definitiva.

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