La alquímica fusión fría

La portada de este mes de la revista de divulgación pseudocientífica “Año Cero” nos muestra una curiosa estampa. Una probeta que contiene plomo que se convierte en oro mientras sobre él se derrama una sustancia (que se supone que es la que lo convierte). Podemos leer encima de ese dibujo “La alquimia tenía razón – Intriga en los laboratorios”.

Bueno, aunque esto parece algo serio… realmente no lo es. Sólo tratan, supongo que con el fin de llenar cuanto más espacio con menos esfuerzo mejor, de recuperar una noticia que surgió hace unos años, la fusión fría.

Ya en su momento se demostró las incongluencias del experimento en cuestión, pero parece ser que al articulista no le sentó bien, y tiene una deuda pendiente con la ciencia… la vendetta está próxima. Eso es, por lo menos, lo que parece a primera vista.

Dejando de lado los datos más técnicos, analizaremos la forma de narrar un hecho que debería, por lo menos yo así lo quisiera, ser tratado objetivamente.

“Una sorda batalla se libra en los laboratorios. Los resultados de algunos
experimentos científicos avalan un antiguo conocimiento que se apoyaba en una
cosmovisión incompatible con el modelo materialista y que había sido
descalificado por la ciencia ortodoxa como superstición mística. Una conjura de
silencio intenta cerrar el paso de la verdad”.


Se dirige con insistencia a la ciencia (la comunidad científica, supongo) como dogmática u ortodoxa… algo habitual de las publicaciones pseudocientíficas. Tacha las supuestas pruebas sobre la fusión fría como incontestables, irrefutables, siendo esta afirmación, obviamente, una valoración personal. Acusa a la ciencia de querer dominar y destruir a la naturaleza, vahído mental como ningún otro, cuya mejor refutación es, en mi opinión, la definición de física:

"El objetivo de la física es descubrir y dar forma matemática
a las leyes universales que relacionan entre sí las magnitudes que intervienen en los fenómenos reales - Julio Palacios


Esto es, descubre, experimenta, teoriza y formula leyes. ¿Dónde está la destrucción por aquí?... yo no la veo.
Las fuentes de las que tira son muy poco… como lo diría… comprobables. Leonid Ourontskoiev ni siquiera aparece en Internet (por lo menos no en el Google... y si no apareces en el Google, no existes), y, teniendo en cuenta que, según el autor del artículo, ha logrado convertir el plomo en oro, además de otras conversiones diferentes, me parece que por lo menos deberían reseñarlo… como algo anecdótico. Enuncia diversos nombres de científicos, de los que he encontrado poca información en español (en ocasiones, ninguna). La mayoría, los que están muertos, son grandes
nombres de la ciencia que, irónicamente, no son recordados por la fusión fría (no he buscado mucho… pero, lo poco que he leído así lo corrobora.

Miente (en fase de suposición…) al decir que tanto Heisenberg como Schrodinger probaron que el observador, así como el fenómeno observado, constituyen un sistema único y son elementos inseparables en los experimentos realizados a niveles subatómicos (intentando darle un cariz más cercano a la alquimia, del que realmente carece). Supongo, aunque no lo sé con certeza (por eso supongo que miente), que se está refiriendo al principio de indeterminación:

“Es imposible conocer simultáneamente la posición (x) y la cantidad de movimiento (p=m*v) de un electrón”.



Este principio tiene una explicación muy sencilla. Para observar el electrón, debemos iluminarlo, es decir, bombardearlo con fotones. Los fotones causan irremediablemente efecto sobre la velocidad. Sencillo, ¿verdad? Las consecuencias de este principio no son, ni mucho menos, las mentadas en el artículo, sino que con el se determina que es imposible, quizás para siempre, conocer con certeza la realidad subatómica.

La mitad del artículo la dedica a desquitarse su irracional odio hacia la ciencia y a explicar y defender, falacias de por medio, la fusión fría.
Ahora, ahondando más a fondo en los datos técnicos (a los que, por supuesto, no estoy autorizado a rebatir… por eso copypastearé), en una página muy bonita sobre energía nuclear, el autor, en una muy acertada decisión, escribió un texto desmintiendo la viabilidad actual de la fusión fría, del que copypastearemos parte (el resto, que recomiendo enfáticamente, deberéis verlo en su página):

El experimento de Fleischmann y Pons


En marzo de 1989 la fusión fría saltó a la opinión pública al aparecer en los titulares de todos los medios de comunicación los resultados que los Dr. Martin Fleischmann y Stanley Pons (de la universidad de Utah) presentaron en una conferencia de prensa en la que anunciaban la producción de una importante cantidad de energía de fusión con una celda de electrólisis. En su día ya fue muy criticado el procedimiento escogido por Fleischmann y Pons para dar a conocer sus resultados cuando lo lógico hubiera
sido presentarlos en una revista de prestigio para su publicación.
Examinemos detenidamente este experimento: Constaba de una celda de electrólisis con un cátodo de paladio, un ánodo de platino y como electrolito se utilizaba un
compuesto de litio, oxígeno y deuterio (LiOD) disuelto en agua pesada. La
reacción electrolítica libera deuterio que entra en el paladio y alcanza
concentraciones de hasta 0.9 átomos de deuterio por átomo de paladio. Esta celda
forma parte de un calorímetro (dispositivo para medir calor), cuya temperatura
aumenta en algunas ocasiones indicando un exceso de calor del orden del 10%, es
decir, de la celda sale un 10% más de energía que la suministrada por la fuente
eléctrica. También aseguraron que habían detectado radiación gamma
característica de los neutrones al atravesar el agua pero estos resultados
fueron desmentidos posteriormente.


Evidencias en contra de la fusión fría.


Son diversos los argumentos que indican que no se ha producido la
fusión fría: no se han detectados los imprescindibles productos de la fusión,
los resultados no son reproducibles y hay que inventar una serie de nuevas
teorías para explicar los experimentos. Analicemos cada uno de ellos.


Ausencia de productos de fusión


Se conocen tres reacciones de fusión del deuterio (D + D):


Dos núcleos de deuterio (D) producen un núcleo de hidrógeno (H) y un núcleo de tritio (T).


Se producen un neutrón y helio-3 (isótopo del helio)


Se producen helio-4 y radiación gamma


Las dos primeras reacciones son igualmente probables y si se hubiera producido energía por mínima que fuera los neutrones y el tritio producidos hubieran sido fácilmente detectados, sin embargo esto no fue así.
La tercera reacción es extremadamente improbable, con probabilidad 10 millones de veces inferior, pero según defensores de la fusión fría esta reacción sería catalizada por el paladio, pero tampoco se ha detectado la radiación gamma que emitiría. Algunos experimentadores afirman haber detectado helio-4, aunque hay que tener mucho cuidado en evitar la contaminación con el helio presente en el aire.

No reproducibilidad

En cuanto se dieron a conocer los resultados obtenidos por Fleischmann y Pons
diversos grupos de investigación intentaron reproducir su experimento. Los
resultados positivos fueron pequeños y esporádicos. Otros muchos
fracasaron.
El laboratorio japonés NHE (New Hidrogen Energy) del MITI
presentó en la 6ª Conferencia Internacional de Fusión Fría en Saporo (Japón) en
1996 una serie de experimentos para comprobar los resultados originales de
Fleischmann-Pons. No se encontró exceso de calor. Incluso los propios
Fleischmann y Pons tuvieron muchas dificultades en reproducir esos mismos
resultados. Stanley Pons presentó en 1996 una serie de 7 experimentos, de los
cuales uno produjo un exceso de potencia del 250%, otro del 150%, otro
‘variable’ y los otro cuatro sin exceso de calor.
Es curioso y revelador que
los experimentos realizados con mayor control y rigor obtienen resultados
negativos. Steve Hones de la Brigham Young University ha realizado experimentos
mostrando que en las celdas de Fleischmann-Pons los gases de hidrógeno y oxígeno
pueden mezclarse y recombinarse provocando un aparente exceso de calor. Si esta
potencial recombinación se impide el exceso de calor desaparece.
Tan interesante es lo que no se dice como lo que se dice. Muchos grupos han
anunciado resultados preliminares muy espectaculares y prometedores, pero al
pasar el tiempo ya no se vuelve a saber nada de ellos o continúan intentando
ampliarlos.


Resultados contrarios a la física conocida

El japonés Jirohta
Kasagi y sus colegas de la Universidad de Tohoku realizaron un experimento para
comprobar la hipótesis principal de la fusión fría, que a muy bajas energías el
ritmo de las reacciones de fusión crece. Este experimento consistió en saturar
un metal con deuterio y bombardearlo con un haz de deuterio a diversas bajas
energías. Se midió el ritmo de fusiones producidos y se comparó con los valores
esperados. El ritmo de fusiones decrece al reducir la energía del haz como cabe
esperar debido a la barrera de Coulomb (repulsión electrostática) y no se
observó ningún incremento inesperado a muy bajas energías como necesita para
justificar los resultados de Fleischmann y Pons.
Los defensores de la fusión fría insisten en afirmar que la energía producida en tan grande que es imposible que sea debida a una reacción química, ¿Será quizá porque es la explicación más plausible?
Finalmente, como ya se ha comentado anteriormente, si la tercera
reacción (D+D) es catalizada por el paladio se deberá explicar el mecanismo por
el que se suprime la radiación gamma asociada.
En resumen, los experimentos de fusión fría no son reproducibles, en esto están de acuerdo incluso sus defensores. Si un mismo experimento en unas ocasiones da unos resultados y en otras unos resultados totalmente distintos, su estudio queda fuera del ámbito de la ciencia. Además no hay evidencias que se hallan detectado ni la radiación ni los elementos necesariamente asociados a las reacciones de fusión. Por último la producción de reacciones nucleares a tan bajas energía va en contra de todo el conocimiento acumulado en la física nuclear por lo que se necesitan pruebas muy
sólidas e incuestionables para convencer a la comunidad científica.



Es sólo parte del texto, aunque una parte muy extensa. En el resto, aparte de definir unos pocos principios físicos, se dedica a explicar las diferentes chorradas que los pseudocientíficos, por supuesto no refiriéndose a Fleichsman y Pochs, sueltan sobre la fusión fría.

Algo a lo que no hace alusión el progenitor del engendro escrito es al deseo de encontrar la fusión fría desde la comunidad científica, que sería algo así como la panacea energética, aunque si a lo contrario. Y resulta curioso que defienda un experimento fallido, que los hay, con tanto fervor, como si su alma neogalilesca emergiese de entre sus entrañas devorando a su paso, por qué no, la poca capacidad intelectual que le quedaba, intentando rechazar la realidad y complejidad de un fenómeno como el de la fusión. Defiende la alquimia, que es más religión que ciencia, como un método viable. Ignora que la alquimia no nos llevó a ningún lado, que la ciencia antigua se diferencia, y mucho, de la actual, que el método de estudio actual, dados los resultados, es el viable para el avance.

Poco más se puede decir del artículo, salvo que, tras sus infructuosas incursiones en el mundo racional y lógico de la ciencia, vuelve al seno que le da de comer, y comenta la alquimia, uno de tantos mitos pseudocientíficos, panacea, eso sí, para estos charlatanes.

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