Los sectitas de Benítez

Todo aquel que se encuentre inmerso en el mundo de las paraciencias desde un punto de vista escéptico podrá constatar la afinidad de los defensores de las mismas con la censura crítica.
No en pocas ocasiones me he encontrado con la intolerancia de esta gente que únicamente tiene como verdadera su opinión, quedando cerrado cualquier tipo de explicación que difiera de ella.
Utilizar el título “científico” de manera peyorativa es algo normal. Desconfían ilógicamente de la ciencia, que por supuesto les ha proporcionado sus ordenadores, televisiones y en base a la cual se han levantado los muros de sus casas.
Este odio irracional a la ciencia parte del hecho de que, para probar sus teorías, como fantasmas y extraterrestres, han de obviar no sólo el método científico, sino a los científicos y divulgadores científicos que se atreven a lidiar con estos casos perdidos.
Un caso especial de este tipo de actitud es la del periodista y escritor J. J. Benítez, quien no sólo siente una tremenda aversión por la ciencia, sino que en multitud de ocasiones descalifica a los científicos (Kepler y Pasteur entre ellos).
Para J. J. es importantísimo echar por tierra la credibilidad de la ciencia. Todas sus divulgaciones pseudoscientíficas caen estrepitosamente gracias a la ciencia. Si no se cree lo que la ciencia demuestra, las divulgaciones pueden ser otra alternativa curiosa.
Las divagaciones mentales de este ser siempre se encuentran de bruces con la lógica. Basa todo en mentiras construidas en torno a más mentiras.
Ha hecho la bola tan grande, que se le toma poco menos que por estúpido (sólo si se cree las pajas mentales que escribe).
La dogmática situación que se suele dar en foros y demás en torno a las paraciencias, suele colmarse con una frase:

“Si no crees en esto, ¿ por qué entras en este foro?”


Obviamente, el debate con alguien que utilice la lógica es lo último que desearían.
El máximo nivel al que se puede llegar, es expulsar a alguien de un foro por no creerse las patrañas que suelte alguien, y permitirte el lujo de comunicárselo.
El domingo 4 de Julio de 2004, fui expulsado del foro de la página “Planeta Benítez”.
La expulsión me la gané. En realidad, me tocaron tanto las pelotas, que no tuve más remedio que autodestruirme.
Yo generalmente dudaba de todo lo que se decía (aquello no tenía ni pies ni cabeza), pero explicaba el por qué y mantenía el debate. Esta actitud no le pareció la correcta al Administrador del foro, quien me envió un mensaje privado dándomelo a entender. Contesté su mensaje amablemente, el hizo lo mismo, yo le volví a responder, y así se quedó la cosa.
A partir de ese momento, cambié radicalmente de actitud. Me metí en cuantos más temas mejor para elevar a la categoría de Dios a J. J. Benítez, a la par que daba fe de lo interesante del tema y lo importante del mismo.
Al parecer, esta actitud tampoco le gustó al administrador del foro, quien decidió restringir mi entrada.
Borré mis cookies, entré de nuevo en el foro, registré una nueva cuenta, dejé un mensaje explicando mi nueva actitud, y le envié un mensaje al Administrador dejando patente mi descontento por la falta de libertad de debate y su omnipotencia a la hora de censurar.
Esta es la actitud que tienen aquellos que intentas defender las paraciencias. Luego aluden a la libertad de expresión (que todos tenemos y es legítima) para defender sus insulsas teorías intentando darle cierta aprobación científica (para eso no sirve la libertad de expresión).
Abogan por el beneficio de la duda, que transgreden cuando les place. No les interesa debatir sus mentiras con todo aquel que tenga las ideas claras.
No les interesa que sus mentiras sean descubiertas (a pesar de lo ilógico de la mayoría, por no decir todas, de ellas). Es un gran negocio como para echarlo a perder.
A continuación adjunto el mensaje que me hizo tomar la decisión de cambiar de actitud en el foro (click en la imagen para verla a tamaño completo (si no no se puede leer)).


Sólo pongo esta imagen, ya que el administrador canceló mi cuenta antes de que imprimiése la pantalla con el otro mensaje.

Como ya he dicho, en ese foro se idoloatraba a Benítez... era como una secta.

Todo lo que Benítez decía, escribía, mascullaba, vomitaba... era un
dogma de fe.

Si queréis ver alguna de las diarreas mentales de Benítez, una buena página es la de Dios!. Os pongo el enlace directo a la biografía de Benítez.

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