Maragall, zapatitos de charol

De nuevo, dejando a un margen las pseudociencias, vuelvo a hablar de política. No es culpa mía, es culpa de Maragall, que se empeña en que lo critique cada vez que abre la boca.
Maragall, en sus delirios, cada vez peores, nos abofetea a todos aquellos que no somos “privilegiados”, que no hemos nacidos en Cataluña, País Vasco o Galicia.
Copio entero el artículo, de la página de la Cadena Ser, para que se conserve incorructo en esta bitácora.


Maragall exige que la Constitución defina a Cataluña como nacionalidad histórica
El president catalán pide a Andalucía que se postule como portavoz de las demás autonomías

El president de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, ha advertido hoy que los socialistas catalanes "no aplaudirán" una reforma constitucional en la que no se denomine expresamente a Cataluña como nacionalidad histórica.
Además, ha pedido a Andalucía que no se postule como garante de una cohesión basada en negar "pretendidos privilegios", a lo que Chaves ha contestado recordando la "la legitimidad indiscutible" de esta comunidad.

Maragall, que participaba en el curso de El Escorial sobre "Nacionalismos
del siglo XXI", ha recordado que la Constitución actual no denomina
explícitamente a Cataluña, Euskadi o Galicia como nacionalidades históricas.
Además, ha pedido a Andalucía que no se postule como garante de una cohesión
basada en negar "pretendidos privilegios".
El president ha asegurado que el PP, para aceptar las reformas constitucionales, "sólo debe superar el síndrome Aznar", que consiste -ha dicho- "en que les ha costado tanto aceptar la Constitución que ahora la defienden con uñas y dientes y no quieren ni tocarla", y ha agradecido al ex presidente "haber hecho una aportación impagable, metiendo a toda la derecha española en una Constitución que no votó".
Si la reforma constitucional quiere contar con el beneplácito de Cataluña, según el dirigente catalán, deberá convertir el Senado en una Cámara territorial y tendrá que prever la representación de las regiones en Europa cuando se debatan asuntos en los que tienen competencia exclusiva, como ocurre en Alemania.

”PAPEL CRUCIAL” DE ANDALUCÍA

Maragall ha destacado el "papel crucial" de Andalucía en la etapa de
reformas constitucionales y estatutarias que ahora se abre, y ha destacado que
"el traje a medida que estamos haciendo va a depender crucialmente de lo que
haga o diga Andalucía". En su opinión, Andalucía se encuentra ante la disyuntiva
de "obtener un reconocimiento de su singularidad o postularse como portavoz de
las demás autonomías y adalid de la inexistencia de privilegios con una actitud
de rechazo a toda singularidad".

LA RESPUESTA DE CHAVES

El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ha contestado a las
palabras de Maragall recordándole "la legitimidad indiscutible" de Andalucía
para tener un papel protagonista en el proceso de reformas de los Estatutos de
Autonomía.
Chaves, a través de un comunicado oficial, ha asegurado que esta
legitimidad viene dada por la "propia singularidad no sólo histórica y cultural
de Andalucía", sino también por su singularidad política, "dado que fue la única
Comunidad que conquistó en referéndum el derecho a contar con un Estatuto
propio". En relación a las declaraciones realizadas hoy por el presidente
catalán, Pasqual Maragall, sobre el "papel crucial" de Andalucía en la etapa de
reformas constitucionales y estatutarias, Chaves dijo que la Comunidad tuvo "una
contribución decisiva en la configuración del actual Estado de las Autonomías
frente a otras opciones fuertemente regresivas.


Sabino Arana, fundador del PNV, nos ilustró sobre el porte señorial y la elegancia distinguida de los vascos, superiores al resto de los españoles. Me extraña que, los catalanes, por lo que he oído, no sean altos, rubios y con los ojos azules, pues es ineludible, incontestable, que ellos son especiales, mejores, superiores a todos los demás, y se afanan en recordárnoslo, a nosotros, nacidos para servirles.

Casi me avergüenza hablar y escribir en este insulso idioma, esta desfachatez ortográfica que llamamos castellano, lengua materna, español en general. Cuándo se darán cuenta los políticos que somos inferiores a nuestros norteños señores. Supongo que será la procedencia de los máximos cargos, así como su soberbia, lo que impiden el reconocimiento debido a los catalanes, nacionalidad de hecho y de derecho, superior porque sí, destinados a vivir en sus palacetes rodeados de serviles mayordomos que proclamen a los cuatro vientos los aranceles proteccionistas cuando las textiles no marchan.

Estoy comenzando a estudiar catalán, la lengua de nuestros dioses vivientes, más perfecta que nuestro aberrante castellano (o español, según lo quieras llamar) y que propicia, al parecer, a quien la habla, una agilidad mental inusitada, algo fuera de lo normal, para nosotros, inferiores, que no para los catalanoparlantes, que son inteligentemente superiores (o eso es lo que he podido constatar de mis innumerables gestas a través de foros y chats nacionalistas, escuchando y traduciendo lo que he podido, sin hablar, pues mi indómita lengua estaba prohibida por aquellos lugares, hogar de los más perfectos seres de la creación del ser superior, Maragall).

Dejando de lado los sarcasmos excesivos, la actitud de Maragall se aleja cada vez más de la actitud socialista, quedando muy mal y muy en desacuerdo con el resto de figuras relevantes de su partido, como José Bono o Manuel Chaves, y siendo criticado por comportarse como un nacionalista más… o catalanista, como le gusta ser llamado. Ya vemos cual es la “visión catalana de ver el mundo”.

Ningún estatuto de autonomía, ninguna reforma constitucional, saldrán adelante sin el voto a favor del PP, que suele ser muy riguroso en cuanto a ceder terreno a los nacionalistas.

Lo que Pascual Maragall quiere conseguir que figure en la constitución es, ni más ni menos, que existen zonas en España, que por derecho histórico son estados independiente, son especiales, y tienen, como no, el deber de ser tratados privilegiadamente.

El otro día oí, en un programa de televisión, Blanco sobre negro, a Anasagasti quejarse porque el rey de España se dirige a los españoles, todas las navidades, en un riguroso castellano, y no así en catalán, gallego o vasco. Quizás el rey tenga la decencia de no entrar en los juegos nacionalistas que rayan la estupidez, como el del idioma. Quizás prefiera dirigirse en el idioma del estado… porque, por si alguien no lo sabe todavía, el castellano es la lengua de todos los españoles, sean vascos, catalanes, asturianos, murcianos o castellano-manchegos.

Sinceramente, me enervan este tipo de actitudes. Se deben creer que somos estúpidos. Que todavía no nos hemos caído del guindo. Lo mejor, para que nadie se queje, es dirigirnos en el único idioma universal que existe, el de sordos. Ya que parece que quieren condenarnos a no entendernos, mejor actuar de manera tajante.

Lo que quizás hace que los devaneos nacionalistas no se hagan realidad, es la imposibilidad de reformar la constitución con postulados afines que no contarán con el apoyo de ninguno de los partidos mayoritarios, el PP y el PSOE. Aunque sólo uno de estos partidos se opusiese, la reforma constitucional no saldría adelante. Así que, Zapatero debe pensar más en no molestar al PP y menos en agradar a Maragall, si quiere que su reforma salga adelante.

Debería firmar el texto con un nombre como “el mierdecilla” o “el caca”, propios de un sucio castellano-leonés como yo, quien no se merece ni siquiera el privilegio de expresarse con libertad.

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