De ficciones y festivales de cine

Hoy ha comenzado la 49 edición de la Seminci, la semana de cine de Valladolid. Llevo 5 años viviendo en Valladolid, y todavía no he ido nunca. Algún año tendré que ir.

Precisamente hoy, también, he acabado de ver una serie de animación que me ha encantado. Y es que, la ficción me encanta. No busquéis por ningún canal, que no la vais a encontrar, porque esta serie acaba de emitirse en Japón, y va a pasar algún tiempo para poder verla.

Full Metal Alchemist

Como su propio título indica, es una serie que trata, principalmente, sobre alquimia y, como toda buena serie de animación, también sobre quienes realizan la misma, los alquimistas.

Dos hermanos, Edward y Alphonse Elric, muy doctos en el uso de la alquimia, intentan resucitar mediante un método prohibido, la transmutación humana, a su difunta madre. Pero, algo falla. Edward pierde una pierna, y Alphonse todo su cuerpo, debido a la ley alquimíca del intercambio equivalente (si quieres obtener algo, debes dar algo de igual valor). Sacrificando su brazo, Edward sella el alma de Alphonse en una gigantesca armadura. Para poder recuperar sus cuerpos, Ed se hace construir unos miembros de metal, y parte junto con Al para convertirse en alquimista nacional (alquimista del ejército), e investigar en torno a la piedra filosofal, que les permitiría saltarse la ley de intercambio equivalente.

Esta sería, a grandes rasgos, una introducción a la serie.

En el particular mundo de esta serie, la ciencia es sustituida por la alquimia. Un hombre puede hacer brotar fuego de sus manos, y nadie se asombra. Existen quimeras, seres, no humanos, creados mediante alquimia.

Pese a ser, en ocasiones, un tanto infantil (nada que ver con Akira, vamos), es una serie que ha causado furor en Japón, y, leyendo y oyendo las opiniones de los otakus (los frikies del manga), también lo hará en Europa.

A mi, el manga, la animación japonesa, el cine de ficción, y muchas cosas más, que parten de la imaginación de los autores, me encantan. Y yo veo a Alphonse Elric restituyendo la integridad física de una radio truncada usando para ello tan solo un círculo de transmutación, saltándose cualquier tipo de ley física existente al respecto, y me lo paso teta. Oigo a Edward diciendo que la alquimia es una materia científica, y no le veo ninguna objeción. Quimeras, miembros de metal, trasmutaciones, me encanta.

Sin embargo, hace no mucho critiqué duramente la alquimia, y su consideración por los divulgadores de la pseudociencia de una ciencia más. Las leyes físicas no las dictan los científicos, sino la naturaleza. No puedes manejarlas a tu antojo.

Entonces, ¿por qué me lo paso teta con todo esto?, ¿cuál es la razón de que no solo no critique esto, sino que además me quede maravillado ante ello?

La respuesta es muy sencilla. Esto es ficción. Nada más. Y lo trato como tal. Me encanta, pero no es aplicable al mundo real.

Quizás si, al leer algunas obras, como el horrible código Da Vinci, la gente se lo plantease como simple y llanamente ficción, no tendríamos encumbrado a Dan Brown, ni veríamos nuestras librerías inundadas de libros nacidos a partir de su éxito.

Porque, desengañémonos, la mayor parte de, por no decir todos, los misterios, son, sin más ni más, ficción, que, para rentabilizarla, se intenta hacer pasar por realidad.

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